
Tu empresa puede estar funcionando antes de tener una web. Dar ese paso no exige empezar con una tienda ni construir un sistema complejo: primero conviene decidir qué información necesita encontrar quien se interesa por tu negocio.
1. Reunir tu presentación en una dirección propia
Una web te da un lugar para explicar qué haces y cómo contactarte. Puedes compartir ese enlace en tus redes o en una conversación, en vez de enviar varias publicaciones para presentar tu oferta.
En LUMO, Web Básica reúne la información en una página con 6–8 secciones. El objetivo es que la primera web tenga un alcance claro desde el comienzo.
2. Ordenar servicios diferentes
Cuando tu empresa ofrece varias cosas, separar la información ayuda a que cada visitante encuentre lo que busca. No necesitas llenar la página con todo a la vez: una estructura clara permite dar un espacio a cada servicio.
Web Profesional contempla hasta cinco páginas; Web Premium / Tienda, hasta diez páginas o una tienda con hasta treinta productos. La elección depende de tu contenido y del alcance que acuerdes.
3. Recibir consultas con contexto
Un formulario puede acompañar la presentación de tu servicio. La persona lee la información y escribe qué necesita, dejando un correo para continuar la conversación.
Esto no garantiza ventas ni reemplaza la atención de tu equipo. Es una forma de abrir un canal de consulta junto al contenido de tu negocio, como el formulario de LUMO.
4. Cuidar la lectura desde el celular
La información debe poder recorrerse en una pantalla pequeña. Web Básica incluye adaptación a celular, y puedes ver cómo se presentan los proyectos publicados de LUMO en Trabajos.
Al preparar tus materiales, prioriza textos claros e imágenes que expliquen tu oferta. El cliente aporta esos contenidos antes de iniciar el plazo de desarrollo.
5. Preparar lo que venga después
La primera web puede ser parte de una conversación más amplia sobre una tienda, Shopify, mantenimiento o un asistente IA. Son servicios que LUMO presenta por separado para acordar qué corresponde a cada proyecto.
Un asistente también puede contratarse para una web o WhatsApp que ya tengas. Empieza por una necesidad concreta y revisa los planes publicados antes de sumar funciones. La web sirve a tu negocio cuando su alcance responde a esa necesidad.
Tu empresa. Su primera web.
Conoce los alcances y precios publicados antes de decidir.
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